Fue un susto, 2017.



El libro en papel
se consigue en:

Montevideo
La Lupa Libros
Librería Moebius
Pocitos Libros



La Plata (Arg)
Malisia



Rosario (Arg)
Club Editorial Río Paraná

No vale vichar

De jogging y chancletas
en el asiento de un ómnibus
que va del Centro a Punta Carretas.

Viernes de noche
es mejor que el cable
mejor que telechat
te sentás en la oscuridad
a verlos estacionar.

Adentro de un Citroën
se ve una cara que aparece
y después se desvanece
muchas veces.

Es peligroso
pero están tan concentrados
que podrías acercarte
y escribir tus iniciales
en el vidrio empañado.











El día de la secretaria

No se supone que nadie
vuelva tan tarde a la oficina.
Estás por terminar de limpiar
y los oís. Apagás la luz.
La pared que te separa de ellos
es de yeso.

Hacen ruidos
y en tu mente se empieza a filmar
la escena de un aviso de perfume:
ropa que cae al suelo
sombras de persiana
caravanas que bailan en el aire del ventilador,
las pieles resbalando
sobre una mesa de madera lustrada.

En la oscuridad
te llevás las manos a la panza.
Tu hijo no va a escuchar
ningún sonido que salga de esas bocas.











Por el fin de semana

Fui a cuidar tu casa de afuera
por el fin de semana.

La puerta del fondo
no trancaba
me pasé toda la noche despierto
oyendo ruidos por la ventana
pensando que veía cosas
moverse entre las ramas.

Me acordé de la chumbera
pero me dio más miedo.
Fui a la cocina
agarré un cuchillo
y en calzoncillos
esperé
hasta que al final
me quedé dormido.

De mañana salí
y di unas vueltas entre los árboles.
En la corteza de una acacia
alguien había escrito
Gustavo & Daiana.












La cura del sueño

¿Ves esa casa?
Ahí enfrente
cruzando la ruta
pasando la luz del foco
atrás de los arbustos
¿La ves?

Abrí la puerta
caminá hacia la izquierda
atravesá la cocina
pasá el tocadiscos
la lámpara de pie,
los sillones de cuero.

En el cuarto
con la luz apagada
hay alguien
que se está muriendo
por conocerte.











Los Noruegos

Con tinta negra
y la letra más gótica que podía dibujar
hice a mano las tapas de cien cassettes
los escuché a todo volumen
cada vez que mis padres no estaban.
Recité las letras al revés
antes de irme a la cama.

Tiré toda mi ropa de color.
Grabé una porno encima del video
de mi primera comunión.
Respiré de una bolsa con un pajarito muerto,
enterré una remera en el jardín por dos semanas
y me la puse para ir al liceo.
Hice de todo
pero nada.

Los sábados de noche
cuando en los baños de los bailes las manos
se deslizaban sobre cierres y breteles
yo en mi cuarto adoraba
fotos de hombres con barbas rubias
que empuñaban guitarras como hachas.











Daniel

Hablé con Daniel
el otro nombre de ya sabés quién
me dijo que te dijera
que viene con sed
Daniel
que ni siquiera nos deja nombrarlo
ahora quiere que hagamos
como si las órdenes no las diera él
que dejemos de reunirnos para hablar de él
para pensar en él
para tratar de imaginar qué haría él
que ya no es necesario
seguir con lo de las cabras
ni con lo del bebé
Daniel
me dijo que te dijera que está viniendo
que quiere el cuarto de las nenas para él
que sacáramos los posters
las sábanas con corazones
que pintemos todo como le gusta a él
del color que ya sabés cuál es
que el cajón y la pintura las paga él.











Controversia

Dejaste en el agua
un barquito de espuma plast
con un reloj de oro
y tu número de celular.

El pelo por la cintura
vestido de bambula
y collares de coral.
No pudieron con vos
ni la prueba del talco
ni el test de la blancura.

Un vampiro de Nueva Orleans
que se empezó a poner viejo
desfilando en las Llamadas
en lugar de Mardi Gras.

Viernes de carnaval
los buzios
ya no te dicen nada.
En la pensión
sentado en la cama
esperás
una llamada de Iemanjá
desde abajo del mar.











Seis semanas

Yo nunca había escuchado
de alguien que se fugara con uno de sus padres
pero así fue y se pasaron seis semanas
viviendo los tres en una carpa:
vos, el revólver y él.

Fueron días extraños.
Volví a jugar al Family con tu hermana
pasábamos pantallas
pero nunca hablábamos de dónde estabas.
Ninguno de los dos
te mencionaba.

Cuando volviste sola
hacías como si nada.
Me pasabas a buscar
íbamos a la pollería
y en el estacionamiento fumábamos
vos ausente
yo aterrado.

Me acuerdo del viento que se levantó
y de los autos que te iluminaban.
Todavía siento el nudo en la garganta
de ver las vendas que envolvían tus tobillos
abajo de esas polleras tan largas.











Cazafantasmas

Voy a precisar tijeras
una sábana blanca
y maizena
para que sea el alma.

Las tías se fueron de la casa
te despertás
y estoy parado al lado de la cama
no trates de abrazar la sábana
porque adentro no hay nada.

Por la ventana los árboles
son esqueletos que bailan raro.

Si un viento golpea la puerta
y nos deja encerrados
entonces decime
en serio
¿A quién vas a llamar?











Cruz de sal

Amanecí con una cruz de sal gruesa
en la puerta de mi casa
nadie de mi familia la puso ahí
debo confesar que estoy un poco
desesperado.

Quisiera sacarla
poder salir
pero en casa
no tengo guantes
no tengo nada.












Los federados

Llegan a clase tarde
tocándose
empujándose
están siempre
exonerados
como los que juegan ajedrez
sólo que no tienen granos
estos son tersos y lozanos
cuidadosamente maleducados
disculpados
unánimemente adorados
nunca nada raro
uniformados
con hilo de plata
el escudo bordado
sobre el corazón.











Tucutucu

Es la hora de irse a dormir
pero todavía seguís en el fondo
mientras nosotros terminamos de lavar los platos.

La luz de la cocina te da en la espalda
y dibuja tu sombra sobre el pasto.

Ponés pedacitos de pan en el borde del agujero
esperando que eso lo haga salir
-primero las uñas con tierra, después los ojos asustados-
y que camine contigo adentro de la casa
que le pongamos un tachito con agua
al lado de la heladera
un trapo en la baldosa para que duerma
y se quede a vivir con nosotros
para siempre.











Ómnibus que va a La Plata

La gente que va parada
debe pensar que vos y yo somos hermanos
aunque ahora que pienso
yo ya no me visto de negro
ni tengo el pelo tan largo.

Desde tus auriculares de lata
la voz suena como un gato estrangulado,
tarareamos la canción
casi sin mover los labios.

Yo no soy de acá.
Todo es igual pero un poco más raro.
La mujer de al lado
ocupa un asiento con una planta
y le habla como a un ser humano.

Queda una hora de viaje
me moriría de vergüenza si me vieras
mirando la calavera de metal
que en la oreja llevás colgada.











Renault 12

Me acuerdo de mi abuelo
perros que le ladran a la sombra
un auto estacionado
que me alumbra con los focos
mientras abro el portón para que salga.
¿A dónde se está yendo tan de noche?
Yo quería saber
pero ahora ya no quiero saber.

El reloj dorado hace juego con el whisky,
en un bar de la Unión
su butaca de cuero
se está secando.











Regreso a Costa Azul City

En la segunda parte yo ya no tenía bicicleta
y había perdido gran parte de mi habilidad
para las maquinitas.

El garito secreto
donde las viejas jugaban al rummy
y la pizzería del asesinato
habían cerrado.

Camino al pool por la calle de los pinos
los sensores de los porches me veían
y a mi paso
luces de jardín y regadores despertaban
como si supieran que volvía.











Melissa

Dos botitas negras en la puerta
con punta de metal
y un hilo fino como de araña
para tirar de la campana.

En el pupitre
ecuaciones sin resolver
de otros niños que estuvieron antes.
Una calculadora solar
y un silencio tenso.
Siempre estamos solos.

Hay una puerta que está entornada.
Al resto de la casa
sólo la conozco por sus frutos:
té con leche
galletas de arroz,
platitos con atún para los gatos.

En la panadería dicen cosas de ella.

Hay que estar atento y esconderse
si trae humo verde el viento del oeste.











Autoservice Los Cárpatos

No pudiste volver a dormir bien
desde que viste a Santa Rita
en el plato con huevo y pan rallado.

Algo te dijo que debías ahorrar,
freír tantas milanesas como fueran necesarias
para viajar a conocer el bosque
de donde vinieron tus antepasados.

Está bien, yo las compro
son mi cena y además
me gusta escuchar las historias
de cuando hiciste el noviciado.

Pero ojo
tenés que ir preparada.
Esa medalla milagrosa
brilla en la oscuridad
si la llevás puesta
los lobos te van a encontrar.











Campeón

Te trajeron en auto desde el club
todavía con el pelo húmedo
y olor a cloro en la campera.

Bajo a saludar,
el tapizado y la música
me dan ganas de quedarme
un ratito ahí adentro.

Pregunto por la medalla
parece que se la regalaste
al que salió segundo.

Subimos por el ascensor
te sacás los zapatos y vas
derecho para el cuarto a repasar tus libros
las actas secretas
de tus planes de dominación.

Por ser hoy te desarmo la mochila
saco los lentes de bucear
la gorra de baño
la jabonera con tu nombre.
La malla de competición
quedó en el vestuario
empapada.











Visitador

Cinta aisladora en la cerradura
algodones en las canillas
una remera enrollada tapando el water
y frazadas colgando en las ventanas.

La llave general apagada.

Corté el cable del teléfono
pero sonó igual.
Hablaste con voz calmada
me puse tan nervioso
que olvidé por dónde me dijiste
que ibas a volver a entrar.











Estabas

Eran las dos de la mañana
yo subía por el ascensor
con las llaves en la mano.
Se me habían perdido en el garage
y las había encontrado.

Abrí la puerta y se me ocurrió
mirá si vos estabas.
En el estacionamiento digo
mientras yo buscaba.

En uno de los autos
con vidrios ahumados
y el motor apagado.

Yo buscando entre las ruedas
con la camisa engrasada,
vos en el asiento
las manos sobre el tablero,
vigilabas.

Creo que no había nadie
eran como las dos de la mañana
pero mirá si estabas.











Los hermanos

Ellos dos
es evidente
son hermanos.
Elegantes
los movimientos de los brazos
como jugadores de tenis retirados.

Si ella viene a casa
él la deja en la puerta
y más tarde la pasa a buscar,
alejándose en el auto parecen
una pareja de recién casados.

Me dejan pensando
si las frases ingeniosas que sueltan desganados
se les ocurren en el momento
o las piensan juntos de antemano.











Lindo piyama

En el apartamento de enfrente alguien entra a la cocina
y se da cuenta de que lo estoy mirando por la ventana
pero la mano
ya estaba yendo hacia la llave de la luz
la prende y en el vidrio se le aparece
el reflejo de su cara en donde estaba mi cara.











Ya falta poco

Al costado de la ruta
dos tipos cargan un perro enorme
en la valija de un auto.
Uno lo agarra de la cabeza
el otro
de las patas.
El ómnibus los pasa.

Llego a casa y me tiro en el sofá
estoy cansado
como Dana Scully
después de la abducción.
Nunca estuve tan cansado.

La vecina de abajo prende el secador
y desata una tormenta en la tele.
Ella no lo sabe todavía
pero esta noche
cuando yo ya esté dormido
va a venir a tocarme la puerta
con un cepillo en la mano
sonámbula
en camisón
y embarazada.











Profecía

Ya me habían avisado.

Yo esperaba una llamada
en una galería helada.
Abajo del tuboluz
mis lágrimas eran dijes
que caían en la gabardina
y se congelaban.

Vos hacías como si nada
vaqueros nevados, mocasines blancos
en el local 26
te probabas una camisa
y fumabas.

En la Emisora Galaxia
desde el Caribe
nos cantaban.

Hiciste todo
tal como dijeron que lo harías
te acercaste por el pasillo
me diste un pañuelo
y recitaste la canción,
que tengo vidrio en las venas
que me hundo un poco cada día
que no consigo ver
el faro que me guía.

Al final
me invitaste a tu casa.
Lo intentaste
pero no:
yo sirvo a un solo amo.







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